[ Imagen de cabecera: fresco hallado en el interior de la primera biblioteca pública fundada en Roma por Asinio Polión ]
El autor y la obra
Gayo Asinio Polión (75 a. C. – 4 d. C.) tenía 32 años cuando escribió esta carta a Marco Tulio Cicerón, con el que mantenía grandes diferencias, pero también algunos puntos en común: Asinio Polión era un militar cesariano y político del partido del pueblo, mientras que Cicerón era un renombrado orador amigo de Pompeyo y político conservador de los llamados optimates o aristocráticos1; sin embargo, ambos se consideraban republicanos y ambos eran también amantes de las letras y, en particular, de la oratoria. El 8 de junio del año 43 a. C., día en que escribe esta carta, Asinio Polión ejercía el cargo de gobernador de la Hispania Ulterior y tenía a su mando tres legiones, es decir, unos dieciocho mil efectivos entre tropa y caballería. El gaditano Balbo el Menor era por aquel entonces su cuestor, además de un militar brillante y fiel excombatiente de Julio César. Había transcurrido más de un año del asesinato de este último y, ante el vacío de poder y un ambiente enérgicamente hostil hacia los conspiradores, tres jefes militares cesarianos se hallaban enfrentados en armas con el fin de ocupar el puesto vacante del dictador: Lépido, Marco Antonio y Octaviano, el futuro emperador Augusto. De los tres, el Senado y especialmente Cicerón, de tendencia conservadora, abominaban y temían a Marco Antonio, quien en su laudatio funebris ante el cadáver cosido a puñaladas de César cargó de responsabilidad a los optimates por tamaña atrocidad. Cuando a continuación marchó hacia el norte con sus tropas para acabar con Bruto, el Senado decidió atacar a Marco Antonio recurriendo a las tropas de Octavio y Lépido. Estalla así la Guerra de Módena, que duró desde noviembre del 44 a. C. hasta mayo del 43 a. C. Durante la contienda, Octaviano hacía lo que podía con clara minoría en cuanto a capacidad de combate, mientras que Lépido se mantuvo indeciso, aunque aparentemente a las órdenes del Senado. Sin embargo, a finales de mayo Lépido se vio forzado a unirse a las tropas de Marco Antonio2, lo que llevó al Senado a declararle a él también enemigo del pueblo. Hasta ese momento, Asinio Polión había estado posicionado junto al Senado a favor de Lépido, sin distanciarse mucho de Marco Antonio por su mayor afinidad política. A principios de junio la situación era confusa y delicada, ante lo cual Polión muestra en la carta una lealtad absoluta hacia la república, pero un tanto incierta con respecto a las decisiones que estaba adoptando el Senado. Polión expresa su templanza ante las presiones ejercidas por Marco Antonio y Lépido, y aprovecha para arremeter contra el comportamiento de su subordinado Balbo el Menor, firme seguidor de Octaviano, que conociendo las inclinaciones de su jefe decidió marcharse a Mauritania con todo el tesoro que pudo acumular. Probablemente no lo hizo con el fin de lucrarse a título personal, como afirma Polión, sino de utilizar esta fortuna para financiar a su propio ejército con el que pretendía sumarse a las tropas del futuro emperador. Leyendo la carta y en medio de esta lucha de facciones, es evidente que Asinio Polión no le guardaba ninguna simpatía a Balbo y probablemente le atribuyera por este motivo un comportamiento corrupto y violento alejado de la realidad.
Manuscrito seleccionado
El manuscrito más antiguo y más completo que se conserva de las Epistulae ad familiares es el 49.9 o Plut.49.9, identificado con la letra M, que forma parte de los fondos de la Biblioteca Medicea Laurenziana, con sede en Florencia. Según el cuadro de clasificación de esta biblioteca, basado en el catálogo de manuscritos realizado por el erudito Angelo Maria Bandini bajo los auspicios de Pedro Leopoldo I de Toscana, está datado en el s. XI, aunque un escolio al margen señala que «quizá mejor» corresponda al s. IX. En mi opinión, detrás de esta aclaración pudo haber un cierto interés en aumentar su valor bibliográfico, mediante la práctica no poco frecuente de conferir al manuscrito la mayor antigüedad posible. Como se puede observar, está escrito en una caligrafía carolina muy pulcra y desarrollada, sin contaminación de otras caligrafías precedentes en comparación con otros manuscritos del s. XIV, como el 49.7 de esta misma biblioteca, que aún mantiene algunos rasgos unciales y beneventanos, por lo que quizá deba datarse preferentemente en la primera mitad del s. X.
Texto latino
[1] Balbus quaestor, magna numerata pecunia, magno pondere auri, maiore argenti coacto de publicis exactionibus, ne stipendio quidem militibus reddito duxit se a Gadibus et triduum tempestate retentus ad Calpem Kal. Iun. traiecit sese in regnum Bogudis plane bene peculiatus. His rumoribus utrum Gades referatur an Romam ―ad singulos enim nuntios turpissime consilia mutat―, nondum scio.
[2] Sed praeter furta et rapinas et uirgis caesos socios haec quoque fecit, ut ipse gloriari solet, eadem quae C. Caesar: ludis quos Gadibus fecit, Herennium Gallum histrionem summo ludorum die anulo aureo donatum in XIIII sessum deduxit —tot enim fecerat ordines equestris loci!—; quattuoruiratum sibi prorogauit; comitia biennii biduo habuit, hoc est, renuntiauit quos ei uisum est; exsules reduxit, non horum temporum, sed illorum quibus a seditiosis senatus trucidatus aut expulsus est Sex. Varo pro consule.
[3] Illa uero iam ne Caesaris quidem exemplo, quod ludis praetextam de suo itinere ad L. Lentulum pro consule sollicitandum posuit, et quidem cum ageretur, fleuit memoria rerum gestarum commotus. Gladiatoribus autem Fadium quendam, militem Pompeianum, quia cum depressus in ludum bis gratis depugnasset auctorare sese nolebat et ad populum confugerat, primum Gallos equites immisit in populum, coniecti enim lapides sunt in eum cum abriperetur Fadius, deinde abstractum defodit in ludo et uiuum combussit, cum quidem pransus nudis pedibus, tunica soluta, manibus ad tergum reiectis inambularet et illi misero quiritanti «c. R. natus sum», responderet: «abi nunc, populi fidem implora». Bestiis uero ciues Romanos, in iis circulatorem quendam auctionum, notissimum hominem Hispali, quia deformis erat, obiecit. Cum huiusce modi portento res mihi fuit.
[4] Sed de illo plura coram; nunc quod praestat, quid me uelitis facere constituite. Tris legiones firmas habeo, quarum unam, XXVIII, cum ad se initio belli arcessisset Antonius hac pollicitatione quo die in castra uenisset, denarios quingenos singulis militibus daturum, in uictoria uero eadem praemia quae suis legionibus ―quorum quis ullam finem aut modum futurum putauit?―, incitatissimam retinui, aegre mehercules, nec retinuissem si uno loco habuissem, utpote cum singulae quaedam cohortes seditionem fecerint. Reliquas quoque legiones non destitit litteris atque infinitis pollicitationibus incitare, nec uero minus Lepidus ursit me et suis et Antonii litteris ut legionem XXX mitterem sibi.
[5] Itaque quem exercitum neque uendere ullis praemiis uolui nec eorum periculorum metu quae uictoribus illis portendebantur, deminuere, debetis existimare retentum et conseruatum rei publicae esse atque ita credere, quodcumque imperassetis, facturum fuisse, si quod iussistis feci. Nam et prouinciam in otio et exercitum in mea potestate tenui, finibus meae prouinciae nusquam excessi, militem non modo legionarium, sed ne auxiliarium quidem ullum quoquam misi et, si quos equites discedentes nactus sum, supplicio adfeci. Quarum rerum fructum satis magnum re publica salua tulisse me putabo; sed res publica si me satis nouisset et maior pars senatus, maiores ex me fructus tulisset.
Epistulam quam Balbo, cum etiam nunc in prouincia esset, scripsi, legendam tibi misi. Etiam praetextam si uoles legere, Gallum Cornelium, familiarem meum, poscito.
VI. Idus Iun. Corduba.
Traducción
[1] El cuestor Balbo3, tras sumar una gran cantidad de dinero y reunir un gran peso de oro, y aún mayor de plata, de la recaudación pública, sin siquiera pagar a los soldados, se marchó de Gades y, después de tres días retenido por una tormenta, el 1 de junio cruzó a Calpe, al reino de Bogud4, plenamente bien lucrado. Ante estos rumores, aún no sé si va a volver a Gades o a Roma ―cambia de planes de manera errática con cada uno de sus mensajeros―.
[2] Pero además de robos, rapiñas y aliados tratados a latigazos, también hizo estas mismas cosas de las que personalmente suele gloriarse de César: en unos juegos que organizó en Gades, al comediante Herenio Galo, a quien concedió un anillo de oro el último día de los juegos, le hizo bajar a las catorce filas de asientos ―¡a tantos, efectivamente, había hecho del orden ecuestre en la localidad5!―; se prorrogó en el cuatorvirato; celebró en dos días los comicios de dos años, es decir, nombró a quienes a él le pareció; hizo retornar a los exiliados, no solo a los de estos tiempos, sino a los de aquellos en que los sediciosos asesinaron o expulsaron al Senado6 cuando era procónsul Sexto Varo.
[3] Eso, en verdad, ya incluso sin el ejemplo de César, porque durante los juegos dedicó una pretexta7 a su marcha al encuentro de L. Léntulo para poner de su parte al procónsul8; e incluso cuando se representaba, lloró conmovido por el recuerdo de sus hazañas. Por otra parte, con respecto a un tal Fadio, soldado de Pompeyo, que tras haber combatido gratis dos veces en los juegos estaba deprimido porque no quería ser contratado como gladiador y se había refugiado entre el pueblo, envió primero a unos caballeros galos9 contra el pueblo por arrojar piedras contra él cuando le arrebataban a Fadio, y luego, llevándolo a rastras, cavó una fosa en la escuela10 y lo quemó vivo cuando justo después de almorzar, con los pies desnudos, con la túnica suelta, yendo de aquí para allá con las manos cruzadas a la espalda, al mísero aquel mientras pedía socorro [diciendo] «¡soy ciudadano romano de nacimiento11!», le respondía: «ve ahora, implora la ayuda del pueblo». Hasta echó a las fieras a ciudadanos romanos12, entre ellos a un promotor de subastas, un hombre muy conocido de Hispalis, porque era deforme. Con un portento de esta clase me fue la cosa.
[4] Pero de aquello, mejor cara a cara13; lo que importa ahora: decidid qué queréis que haga. Tengo dispuestas tres legiones, de las cuales una, la XXVIII, la tengo retenida, ¡a duras penas, por Hércules!, y muy incentivada desde que al inicio de la guerra Antonio14 la atrajera hacia él con la promesa de que el día que llegara al campamento les daría 500 denarios a cada uno de los soldados, y en caso de victoria, las mismas recompensas que sus legiones: ¿a quién cabe pensar que tendría con ellas algún límite o medida?; y no la habría retenido si hubiera estado reunida en un único lugar, como ciertas legiones que por su cuenta han llevado a cabo una sedición15. Tampoco desistió de incentivar a las demás legiones con cartas y promesas infinitas; ni siquiera a mí me urgió menos Lépido con cartas suyas y sobre Antonio para que le enviara la XXX legión16.
[5] Así pues, con respecto a este ejército del que no he querido ni recortar ni desprenderme a ningún precio por miedo al peligro que se presagiaba si aquellos resultaban vencedores17, debéis valorar que está retenido y reservado para la república, y creed igualmente que habría cumplido cualquier cosa que hubierais mandado, como he cumplido con lo que me habéis ordenado. Pues he mantenido la provincia en paz y al ejército bajo mi mando, en ningún momento me he excedido de los límites de mi provincia, no he enviado a ningún lado no solo a ningún soldado de mis legiones, sino tampoco a ningún otro de las tropas auxiliares; y a aquellos caballeros a los que sorprendí desertando, les he impuesto su castigo. Fruto de ello consideraré suficientemente importante haber logrado que la república esté a salvo; pero si la república y la mayor parte del Senado me hubiera conocido lo suficiente, mayores frutos habría sacado de mí18.
La carta que le escribí a Balbo cuando hasta ahora se hallaba en la provincia, te la envié para que la leyeras. Incluso si quisieras leer la pretexta, pídesela a mi amigo Cornelio Galo19.
Córdoba, 8 de junio [del 43 a. C.].
Notas:
- Plutarco denomina en griego ἀριστοκρατικοί a lo que los romanos llamaban optimates y δημοτικοί a los populares (Vidas paralelas, Antonio, I 5). ↩︎
- Plutarco relata que cuando Marco Antonio fue a pedir apoyo militar a Lépido en su guerra contra el ejército senatorial, Lépido ni siquiera quiso recibirle. Sin embargo, las tropas de Lépido se sentían tan atraídos por la fama de Marco Antonio que aquel llegó a temer que se sublevaran contra él y acabaran matándolo. Forzado por estas circunstancias fue como Lépido consintió unirse a Marco Antonio. ↩︎
- Se refiere a Balbo el Menor, que en esta época debía rondar los treinta y dos años de edad. ↩︎
- Bogud era el rey de Mauritania, antiguo aliado de Julio César y, tres meses después de su muerte, también ahora de sus fieles seguidores Marco Antonio y Balbo el Menor. ↩︎
- Existen traducciones en las que cabe interpretar que Balbo el Menor reservó 14 filas de asientos para los caballeros romanos en las gradas del teatro romano de Gades, como si se tratara de una iniciativa propia; pero esto no es así. La Lex Roscia theatralis, promulgada en el año 67 a. C. ya obligaba a reservar este número de asientos para los equites del lugar en que se ubicaba cada teatro. De lo que se sorprende Asinio polión es de que Balbo hubiera nombrado a tantos caballeros en una localidad como Gades. Pocos años más tarde, el escritor griego Estrabón escribiría que en Gades llegaron a existir hasta 500 caballeros romanos. ↩︎
- El hecho debió ocurrir en el año 49 a. C., cuando estalló la guerra civil entre César y Pompeyo. En medio de la división, Terencio Varrón, partidario y legado de Pompeyo en la Hispania Ulterior, se acantonó en Gades y, según se desprende de la carta de Asinio Polión, debió recomponer el gobierno local con gente afín, asesinando o desterrando a los miembros del Senado, formado en esta época por cuatro magistrados y un número indeterminado de decuriones. Cuando finalmente se vio forzado a retirarse de Gades, parece que Balbo el Menor se encargó de hacer retornar del exilio a los senadores disidentes con los leales a Pompeyo. ↩︎
- Obra teatral romana basada en la tragedia griega y centrada en personajes y hechos históricos. ↩︎
- El procónsul Lucio Cornelio Léntulo Crus era uno de los partidarios de Pompeyo Magno. Durante su huida de Italia al encuentro con el general, Balbo el Menor intentó darle alcance de parte de César para ofrecerle el mando de una provincia si optaba por cambiar de bando y abandonar a Pompeyo. Sin embargo, cuando Balbo llegó a Brindisi, Léntulo ya había cruzado el Adriático y se volvió sin darle alcance. ↩︎
- En Gades se habían establecido numerosos caballeros galos, atraídos por los Balbo de entre las tropas que combatieron con César en la guerra de las Galias siendo entonces Balbo el Mayor su praefectum fabrum o jefe de ingenieros. ↩︎
- Se refiere a la escuela de gladiadores. Gades contó con un anfiteatro en piedra situado en la actual confluencia entre la calle Murallas de San Roque y avenida Cuesta de las Calesas, frente a la Audiencia Provincial, pero debió construirse muchos años después de la carta de Asinio Polión y, por tanto, los juegos organizados por Balbo el Menor debían celebrarse en otro lugar. ↩︎
- El ajusticiado apelaba a esta condición, ya que era un delito muy grave matar sin pasar por los tribunales a una persona que ostentara la ciudadanía romana. ↩︎
- Esto da a entender que en el anfiteatro romano de Gades se celebraban también este tipo de espectáculos. ↩︎
- La relación personal entre Asinio Polión y Cicerón no solo se evidencia por la epistolografía conservada por el orador entre sus efectos personales, sino por las continuas visitas que en Roma debían cursarse entre ambos, como se desprende de este encuentro que deja pendiente para hablar del asunto en mayor profundidad. ↩︎
- Tras el enfrentamiento descrito por Polión, Marco Antonio se quedaría con el poder de la Galia Cisalpina tras el acuerdo de triunvirato alcanzado con Lépido y Octaviano, el futuro Augusto. ↩︎
- Muy probablemente se refiera a las legiones acampadas en Macedonia o en la propia Campania, a las puertas de Roma, a las que Marco Antonio atrajo para sus fines personales de optar al trono vacante de César. ↩︎
- En estas castas, Lépido le debía contar su situación en la Galia Narbonense con un ejército poco confiable y el acoso del que se veía sujeto por parte de Marco Antonio para que se le uniera a él. Si le pedía la XXX legión era para poder mantener su independencia y no ceder a las presiones. ↩︎
- El Senado y Asinio Polión temían que si se unían las tropas de Marco Antonio y Lépido contra las estatales comandadas por Octaviano, todo estaría perdido para la república dada la superioridad militar de aquellos. ↩︎
- Asinio Polión se queja de la desconfianza del Senado en él, que le habría impedido salir de su zona de control militar para evitar que se sumara a cualquiera de las facciones en conflicto o crear una propia, y generar así un nuevo problema para la república. ↩︎
- No está claro si la copia que tenía el poeta Cornelio Galo le llegó directamente de las manos de Balbo el Menor o a través de Asinio Polión. Por el conocimiento que Polión tenía del contenido de la pretexta, más bien parece que Balbo se la hizo llegar a su gobernador militar y que este se desprendió de ella entregándosela a Cornelio Galo. ↩︎

